La responsabilidad medioambiental: ¿sigue siendo una asignatura pendiente?

El pasado 13 de octubre fue el Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales. La seguridad del medioambiente no solo depende de los fenómenos meteorológicos, sino del factor humano y de entidades y empresas que pueden implementar medidas para contribuir a reducir el cambio climático y, consecuentemente, el número de desastres naturales.

Tras la transposición de la Directiva de Responsabilidad Medioambiental 2004/35/CE en los estados miembros de la Unión Europea, y la gravedad de alguno de los siniestros ocurridos en estos últimos años, las responsabilidades medioambientales exigidas a los operadores se han incrementado de un 10% a un 40% aproximadamente.

Entre las principales responsabilidades a las que los operadores deben hacer frente en materia medioambiental, destacan:

  • Responsabilidad Civil por contaminación.
  • Responsabilidad Medioambiental Administrativa, incluyendo las responsabilidades por cumplimiento y renovación de autorizaciones por exigencias normativas de ámbito local y nacional.
  • Responsabilidad Penal.
  • Responsabilidad socio- corporativa.
  • Responsabilidad Medioambiental subsidiaria de los directivos.

Todas ellas en línea con una adecuada gerencia de riesgos medioambientales desde diferentes puntos de vista, y que entre sus objetivos coinciden en garantizar la seguridad y garantizar que se pueda llegar a la reparación y reposición del medioambiente dañado en su caso.

Actitud proactiva de la normativa regional española

La ley de Responsabilidad Medioambiental 26/2007 da potestad a las autonomías para su regulación medioambiental en base al artículo 7 sobre las Competencias Administrativas. Así, las regiones tienen cierta libertad, dentro de un marco normativo específico, para gestionar las leyes medioambientales como más les convenga y mejor se adapte a sus requerimientos.

En este sentido se ha detectado una actitud proactiva por parte de las Comunidades Autónomas, especialmente en lo que a la Garantía Financiera se refiere; para hacer frente a los posibles daños al medioambiente, garantizando el cumplimiento de las obligaciones adquiridas.

Estos son algunos ejemplos:

  • La Rioja: ha simplificado sus trámites administrativos, ha limitado las licencias ambientales y ha impuesto la necesidad de disponer de una Garantía Financiera para ciertas actividades.
  • Huelva: el sector minero destaca en el Plan Estratégico de esta región, que obliga a las compañías a aportar una Garantía Financiera.
  • Gijón: ha posibilitado a la policía ambiental realizar visitas sin previo aviso a empresas sospechosas de incumplir obligaciones, que puedan así poner en riesgo el medioambiente.

Adaptación de las coberturas del seguro medioambiental

Según se ha ido confeccionando el desarrollo del condicionado (condiciones particulares de este tipo de pólizas), se ha detectado la necesidad de incorporar coberturas que en principio fueron opcionales pero hoy se consideran básicas para una póliza de Responsabilidad Medioambiental. Por ejemplo, las coberturas de Responsabilidad Civil por contaminación frente a terceros, sin dejar de existir en las pólizas de RC, están conectadas entre sí mediante cláusulas de prelación a la hora de tener que actuar en caso de siniestro.

Durante este periodo de endurecimiento de las responsabilidades, es momento de incentivar la inversión en medidas de seguridad y detección de niveles de vertidos que beneficiarán no solo a los propios operadores (velando por sus propios riesgos) sino a la reducción de desastres naturales.

En Marsh organizamos desayunos informativos sobre este tema y otras materias relacionadas. Si estás interesado en asistir a nuestros próximos eventos, déjanos tu contacto

No te pierdas ninguno de nuestros contenidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*