Dificultades en las pólizas III: reparar daños, elegir abogados e incurrir en gastos de defensa

A la hora de enfrentarse a un siniestro de daños propios o reclamaciones de terceros pueden darse una serie de circunstancias que debe conocer y tener en cuenta para poder solucionarlas lo antes posible. En este post le explicamos todo lo que necesita saber para hacer frente a esas dificultades.

Cuando su empresa sufre un siniestro de daños propios o una interrupción que afecte a la producción, su objetivo inmediato es reparar esos daños y recuperar la actividad lo antes posible. Así mismo, cuando se recibe la reclamación de un tercero su prioridad será nombrar un abogado que defienda y mitigue su exposición al riesgo, especialmente si su reputación está en juego.

La mayoría  de las pólizas de seguro requieren la autorización del asegurador antes de realizar cualquier desembolso con motivo de un siniestro, bien sea para nombrar un abogado para su defensa  o para cualquier coste  adicional  en el que se tenga que incurrir. Actuar sin el citado consentimiento puede ocasionar el rechazo del asegurador a indemnizar los costes.

Además, los aseguradores requerirán  el nombramiento de peritos, abogados o expertos de  su panel de confianza. No obstante, puede haber casos en  los que los aseguradores permitan el uso de expertos o abogados solicitados por el asegurado, aunque en estos casos se suele pactar como pago máximo el que el asegurador habría abonado a los de su propio panel.

Salvamento (Minimización)

En aquellos casos en los que los gastos de salvamento o minimización de daños estén cubiertos, será necesario solicitar la autorización de la aseguradora antes de incurrir en tales gastos.

Asimismo,  si los gastos de salvamento pudieran no encontrarse cubiertos, el asegurador podría requerir su consentimiento antes de llevar a cabo cualquier acción.

El asegurado o el tomador del seguro deberán emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro, estén o no cubiertos los gastos. El incumplimiento de este deber dará derecho al asegurador a reducir su prestación en la proporción oportuna, teniendo en cuenta la importancia de los daños derivados del mismo y el grado de culpa del asegurado.

Si este incumplimiento se produjera con la manifiesta intención de perjudicar o engañar al asegurador, este quedará liberado de toda prestación derivada del siniestro.

Recomendaciones:

  • Revise el condicionado de su póliza respecto a los términos de  salvamento, autorización y rembolso de gastos.
  • Ponga en conocimiento inmediato de los aseguradores cualquier medida de salvamento o de nombramiento de expertos que pretenda llevar a cabo.
  • Cuando las circunstancias requieran el nombramiento inmediato de un experto de su confianza (por ejemplo, para mantener  la continuidad del negocio y  aminorar  las consecuencias del siniestro) o de un abogado (por ejemplo, para el cumplimiento de plazos en un procedimiento) antes de haber obtenido la autorización del asegurador,  intente conseguir autorización retroactiva lo antes posible tras el nombramiento.
  • Involucre de forma inmediata a los aseguradores, cuando quiera reducir los daños de una reclamación existente o potencial.

En el próximo post de nuestra serie profundizaremos en la cooperación en siniestros y  los acuerdos con terceros.

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