Biotecnología: ciencia y tecnología en progreso constante

Desde la aparición de la primera empresa biotecnológica en 1976, enfocada en el ADN recombinante (Genetech), esta industria no ha dejado de crecer; especialmente desde 2008, cuando a pesar de la crisis económica en España, sufrió un empujón exponencial.

Hasta ahora son cientos de avances los que se han conseguido gracias a esta ciencia. Y van mucho más allá de la clonación de la oveja Dolly.

La biotecnología es la ciencia que, mediante el uso de la tecnología, estudia y aprovecha los mecanismos e interacciones biológicas de los seres vivos. Entre sus áreas de actividad se encuentran: agricultura, farmacia, alimentación, medioambiente y medicina; y aprovecha las ciencias de la biología, bioquímica, genética, virología, agronomía, ecología, ingeniería, física, química, medicina y veterinaria, entre otras.

Generalmente, la biotecnología puede clasificarse en tres bloques fundamentales:

  • Biotecnología roja o sanitaria: aquella que se aplica en procesos médicos para obtener vacunas y fármacos, desarrollar terapias regenerativas, etc. Como ejemplo, encontramos las manos biónicas, que pueden controlarse por señales cerebrales.
  • Biotecnología blanca: aplicada en procesos industriales. Se utiliza, entre otras cosas, para la creación de productos químicos valiosos o la destrucción de aquellos que son contaminantes. Los coches eléctricos, o la energía solar, cuyo objetivo es reducir la contaminación, son algunos de los ejemplos más relevantes.
  • Biotecnología verde: en procesos agrícolas y salud animal del ganado. Algunos de sus usos son la creación de plantas más resistentes a condiciones meteorológicas desfavorables, plagas y enfermedades.
  • Biotecnología azul o marina: en recursos marinos. Aunque generalmente este tipo de biotecnología se incluye dentro de la categoría verde, sus utilidades se relacionan únicamente con el mundo marino y acuático. Puede aprovecharse para cuidados sanitarios, creación de cosméticos y productos alimentarios.

La proyección biotecnológica

Según se anunció el pasado mes de septiembre en BioSpain, una feria que reunió a algunas de las empresas biotecnológicas más importantes con posibles inversores y centros de investigación, la inversión en las empresas de este sector lleva años creciendo.

El periódico El Mundo indicó que actualmente la biotecnología supone el 10% del PIB español. Y el diario Expansión señaló que en España, Cataluña es una de las comunidades que más apuesta por esta ciencia; en 2014 generó un volumen de casi 3.000 millones de euros gracias a “un ecosistema que se complementa con negocios adyacentes de servicios y asesoría.”

Pero, ¿por qué es tan importante el asesoramiento?

Un servicio de asesoría puede ayudar a una empresa a conocer sus posibles riesgos y a comprender cómo pueden afectar en sus planes de crecimiento y en su cuenta de resultados. Además, permite comprobar si se cumplen las legislaciones y si existe una política adecuada de buen gobierno.

La estabilidad y el crecimiento de una compañía en una industria tan densa como la biotecnológica dependen en gran medida del apoyo de asesores y gestores. Estos ayudan a comprender el riesgo al que pueden verse expuestas las compañías, y a crear soluciones y alternativas en caso de siniestro.

 

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