El año más caluroso de la Historia… ¡Ha congelado ingresos!

El pasado 2015 ha sido el año más caluroso de la historia con unas temperaturas globales que subieron alrededor de 0,9ºC sobre la media del S.XX. Aunque aparentemente esto no resulta una subida abrupta, el impacto ha sido inmenso y ha ocasionado que multitud de organizaciones sufran enormes pérdidas económicas.

Según las estadísticas, es normal que cada cierto periodo de tiempo se den situaciones climatológicas inusuales; y a pesar de que hay industrias más sensibles que otras, ninguna es inmune. Cada vez que se producen variaciones meteorológicas excepcionales, alrededor del 80% de las empresas se ven perjudicadas, y con el cambio climático se estima que estas alteraciones continúen e incluso se incrementen.

Veamos algunos ejemplos…

  • Pongamos que la media de la temperatura en los meses de pleno invierno en una ciudad específica es de entre 2 y 5ºC. Si esta media sube 5 grados, la venta prevista de abrigos en una empresa textil caerá y disminuirán sus ingresos.
  • Si un parque temático recibe el 30% de sus visitantes en un puente y en esos días se producen fuertes lluvias, el parque perderá las ganancias correspondientes.

Si fenómenos meteorológicos como la lluvia, el viento, la irradiación solar y la temperatura, se comportan de manera adversa pueden impactar negativamente en muchos negocios.

Centrándonos en las variables de la temperatura, solo en lo que llevamos de 2016 se ha producido una caída de casi un 11% en la demanda y el consumo de energía eléctrica para uso doméstico debido a las altas temperaturas.

Como las empresas no pueden predecir los cambios meteorológicos, controlar estas situaciones resulta imposible y por ello, no existen medidas preventivas que puedan mitigar su impacto, más que la del contrato de un seguro que pueda disminuir las pérdidas.

Protección para reducir el impacto

Con el fin de reducir los efectos negativos que estas irregularidades pudieran ocasionar, el mercado asegurador ofrece protecciones para aminorar el impacto que el comportamiento adverso de las variables climatológicas  puede tener en los ingresos de una empresa. Así, un seguro paramétrico permite una gestión específica del riesgo para cada sector determinado además de ayudar a estabilizar la cuenta de pérdidas y la permanencia evitando la oscilación de ingresos mediante previsiones estables a largo plazo.

El seguro paramétrico no es más que un instrumento de protección que puede ser contratado por cualquier empresa cuya producción o ganancias estén correlacionadas con las condiciones climáticas. Muchas organizaciones lo utilizan incluso con fines promocionales y comerciales para no solo estabilizar sus resultados, sino también mantener la fidelidad del cliente.

Las empresas deben saber que todo riesgo va acompañado de un beneficio si se sabe gestionar, y en este caso, con un seguro de tales prestaciones las organizaciones pueden operar con tranquilidad.

 

 

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Un comentario

  1. Diego de Alvear 24 de marzo, 2017

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